domingo, 24 de noviembre de 2024

Cuadro comparativo entre "El Quijote" y "Amadís de Gaula"

                                Amadís de Gaula                                              Don Quijote de la Mancha

Género literario    Novela de caballerías clásica          Parodia de la novela de caballerías 
Autor / Autoría     


Garci Rodríguez de Montalvo
(parte significativa) /
 carácter anónimo en orígenes 


           

                     Miguel de Cervantes Saavedra 



Fecha / Contexto históricoSiglo XVI (caballerías medievales) 

Principios del siglo XVII (Siglo de Oro Español) 


Protagonista         héroe
Amadís: caballero ideal, noble, valiente

               

           
               Don Quijote / Alonso Quijano: un hidalgo                            envejecido, idealista, muchas
                                   veces ridículo 


Dama / Amor idealizadoOriana (princesa)                                        

                                          Dulcinea del Toboso (Aldonza                                                                           Lorenzo),dama
                                                 idealizada por Quijote, labradora.



Escudero       Gandalín, un escudero noble.                     Sancho Panza, campesino práctico y realista 


Tipo de aventuras  


 Aventuras fantásticas, mágicas y         caballerescas 


Aventuras absurdas, grotescas, trágico-cómicas 



Estructura de la obra



Mundo abierto, descendencia (Amadís tiene continuaciones con hijos) 



Aventuras intercaladas, episodios muy variados.


Final del héroeAmadís generalmente no muere en las versiones clásicas de sus libros Don Quijote muere (en cama) al final, según algunas interpretaciones. 



Valores / Temas principales



Honor, fama, servicio a la dama, identidad caballeresca 



Crítica de los ideales caballerescos, realidad vs fantasía, locura, identidad. 



Monstruos /enemigos



Gigantes, seres míticos, magia propia de novelas de caballería 



Molinos de viento (símbolo), ovejas, situaciones ridículas, no monstruos literales 



Lugar de las aventuras



Castillos, reinos lejanos, tierras fantásticas 



Campos de La Mancha, ventas, mundo real transformado por la mente de Quijote 



Relación entre las obras



Obra modelo de caballerías, influyente en la tradición literaria 



Cervantes la parodia directamente; Don Quijote imita a Amadís y hace referencia a él muchas veces. 

El mito

 

¿Qué es un mito?

Se trata de un relato tradicional que forma parte del sistema de creencias de una cultura. De este modo, los mitos buscan explicar el origen del mundo, de los fenómenos naturales, de los valores humanos, de los dioses y de la organización del universo.

Se ubica en un plano distinto del discurso científico o histórico. Opera a través de símbolos, arquetipos y estructuras narrativas universales ligadas al inconsciente colectivo para así otorgar sentido a la existencia.

Desde una perspectiva antropológica, constituye una forma arcaica pero aún viva de pensamiento, que se basa en la analogía y la repetición ritual, y no en la deducción lógica.

Características de los mitos

Carácter sagrado y trascendente

El mito no es profano ni anecdótico, sino que está vinculado con lo sagrado. En muchas culturas se considera una revelación de verdades, transmitidas por los dioses o los ancestros.

Por ello, su narración forma parte de rituales religiosos o festividades. Además, tiene el poder de “recrear” el orden primordial cada vez que se cuenta.

Protagonismo de seres sobrenaturales

Los personajes de los mitos suelen ser dioses, espíritus, monstruos, héroes semidivinos o fuerzas de la naturaleza personificadas.

Estos seres representan fuerzas arquetípicas: el bien y el mal, el caos y el orden, la fertilidad, la guerra, la muerte, etc. Su comportamiento ejemplifica conflictos cósmicos o humanos de forma simbólica.

Muchas veces los mitos relatan las relaciones entre los dioses y los humanos, y cómo esas relaciones definieron el orden del mundo.

Tiempo mítico

El tiempo en que ocurren los mitos no es lineal ni cronológico, sino qu sagrado, circular o eterno. Es un tiempo fundacional: el “gran comienzo”, cuando los dioses actuaron y crearon la realidad.

Por ello, para las culturas tradicionales, el mito no está en el pasado, sino que “sucede siempre” y puede ser revivido simbólicamente en cada rito.

Oralidad y transmisión colectiva

El mito se transmite de generación en generación por medio de la oralidad, lo que permite su adaptación, reelaboración y reinterpretación.

Esto lo hace flexible, pero también profundamente arraigado en la tradición. Esta transmisión fortalece la memoria colectiva y la identidad cultural.

Función explicativa

El mito da sentido a lo que no se puede explicar por medio de la razón o la ciencia, especialmente en las culturas originarias. No sólo explica fenómenos naturales (como el trueno o las estaciones), sino también la existencia del mal, del sufrimiento, del orden social o del destino.

Aunque no ofrece “explicaciones científicas”, proporciona una comprensión simbólica, lo que puede resultar más profundo en ciertos niveles de experiencia humana.

Función normativa

Los mitos transmiten valores, reglas morales, prohibiciones (tabúes) y modelos de conducta. Por ejemplo, el mito de Ícaro advierte sobre los peligros de la desmesura.

En muchas culturas, fundamentan la ley, la jerarquía social, el género, la autoridad religiosa o los roles familiares. Por eso, muchas veces son invocados para justificar tradiciones o resistir el cambio cultural.

Carácter colectivo y universal

El mito no pertenece a un autor individual, sino al imaginario colectivo. Es propiedad de un pueblo, una tribu, una nación o, incluso, de toda la humanidad .

Pese a sus diferencias culturales, estos relatos comparten estructuras universales: héroes que descienden a los infiernos, dioses que mueren y resucitan, diluvios purificadores, árboles sagrados, serpientes sabias o malignas, etc. Esto demuestra que responde a necesidades humanas comunes más allá del tiempo y el lugar.

Relación con los rituales

Muchos veces los mitos no sólo se narran, sino que se escenifican en rituales, como los dramas religiosos, las danzas sagradas o las festividades del calendario agrícola.

El rito no representa el mito, reproduce su eficacia simbólica, permitiendo que la comunidad participe del tiempo sagrado y restablezca el orden cósmico.

En este sentido, mito y rito son inseparables: el primero da sentido al segundo, y el segundo reactualiza al primero.

Tipos de mitos

Aunque los mitos no siempre se pueden clasificar de forma rígida (porque muchos abarcan varios temas a la vez), los especialistas han identificado distintas categorías según el contenido temático y la función simbólica que cumplen.

Cada tipo responde a una necesidad existencial y social distinta.

Mitos cosmogónicos (origen del mundo)

Explican cómo surgió el universo, la tierra, el cielo, los mares y el orden cósmico. Son los relatos fundacionales por excelencia, pues marcan el paso del caos (desorden) al cosmos (orden).

Estas narraciones reflejan el deseo humano de comprender el principio de todo y su lugar en el orden cósmico.

Mitos teogónicos (origen de los dioses)

Se centran en el nacimiento, genealogía y relaciones entre los dioses y entidades sobrenaturales. Así, establecen jerarquías divinas, funciones sagradas y poderes espirituales.

Sirven para justificar las figuras de culto en una religión y los rituales destinados a apaciguar o venerar a ciertos dioses.

Mitos antropogónicos (del origen del ser humano)

Narran cómo fue creado el ser humano, de qué materia, con qué propósito, y muchas veces, explican su destino, fragilidad o su relación con lo divino.

De esta manera, proporcionan identidad espiritual al ser humano, así como permiten explicar sus dones y limitaciones. 

Mitos etiológicos (del origen de fenómenos o costumbres)

Dan razón de por qué existen ciertos hechos, prácticas, lugares y costumbres. Son más localizados y específicos, pero mantienen su carga simbólica y cultural.

Así, legitiman tradiciones, celebraciones, estructuras sociales o paisajes sagrados.

Mitos escatológicos (del fin del mundo o transformaciones catastróficas)

Se centran en el destino final del universo, el juicio de los vivos y los muertos, la destrucción y renovación del mundo. Suelen ser cíclicos, es decir, el mundo termina para volver a comenzar.

Reflejan el miedo humano a la muerte colectiva, pero también la esperanza en una renovación espiritual.

Mitos heroicos (hazañas de héroes culturales)

Relatan la vida, pruebas, viajes y muertes de héroes míticos, hijos de dioses y humanos. Estos personajes median entre el mundo divino y el mundo humano.

Por ello, tienen una función ética y educativa. Representan modelos de conducta, valores como el coraje, la sabiduría o el sacrificio. Los héroes son espejos del alma humana.

Origen de los mitos

El mito surge en las primeras etapas del pensamiento humano como una forma de comprender y dar sentido al mundo. Antes del desarrollo del pensamiento racional, el ser humano necesitaba relatos que le permitieran estructurar la realidad y enfrentar sus temores existenciales: la muerte, el caos, el dolor, el destino.

Así, emergieron como expresiones simbólicas del inconsciente colectivo y como respuestas intuitivas a grandes interrogantes.

Las cosmogonías

 Los mitos cosmogónicos son relatos tradicionales que explican el origen del universo, la Tierra y la humanidad según diferentes culturas.

Son narraciones sagradas que intentan dar sentido a la existencia, describiendo cómo surgió el cosmos a partir del caos, el vacío o alguna entidad primordial.

Estas historias forman parte de las cosmovisiones de los pueblos y están vinculados a sus creencias religiosas, filosóficas y sociales. Se transmiten de generación en generación, conservando la identidad y la memoria colectiva de cada cultura.

1. Mito romano de la creación del mundo

Al principio, el universo era un caos informe, una masa desordenada donde los elementos estaban mezclados en conflicto. No existía el cielo, el mar ni la tierra diferenciados y todo era inestable.

Un dios, o la propia naturaleza, puso orden, separando los elementos. Así, el fuego ascendió al cielo, el aire quedó en medio, la tierra se compactó por su peso y el agua la rodeó. Luego, el creador moldeó la tierra en forma de globo, estableció mares, ríos, montañas y bosques y dividió el mundo en zonas climáticas.

Para equilibrar la creación, dispuso los vientos en distintas regiones y colocó el éter puro sobre todo. Una vez ordenado el cosmos, los astros brillaron y cada elemento recibió sus seres vivos: los cielos, los dioses y las estrellas; el mar, los peces; la tierra, los animales y el aire, las aves.

Finalmente, se creó al hombre, un ser superior, ya sea a partir de un soplo divino o de la tierra mezclada con agua celestial. A diferencia de los animales, el hombre fue dotado de inteligencia y se le concedió la capacidad de mirar al cielo, marcando así su destino distinto y elevado.

Este relato se encuentra en La metamorfosis (8 d. C.) de Ovidio. El mito sintetiza elementos de la tradición griega y los adapta con una visión poética y ordenada del cosmos.

El relato se cruza con otras cosmogonías en la idea del caos primigenio, la imposición de orden por una divinidad y la creación del hombre con un destino especial.

Sin embargo, esta versión enfatiza la armonía y la estructuración del mundo como un acto deliberado de ordenamiento, lo que refleja la visión pragmática y jerárquica de la cultura romana.

2. Creación del mundo y del hombre en la tradición maya

Antes de la existencia de todo, en una noche infinita, se reunieron los creadores, Hurakán, Corazón del Cielo, y Kukulkán, la Serpiente Emplumada. Luego de conversar largo rato, decidieron crear el mundo, que surgió a través de la Palabra. Dijeron "tierra" y se hizo la tierra, dijeron "montaña" y desde las aguas brotaron los montes, y lo mismo sucedió con los árboles y los ríos.

Kukulkán sintió que tenían que animar los espacios con seres que se movieran. Por ello, crearon a los animales: venados, jaguares, pumas, búhos, quetzales y serpientes. Les asignaron dónde vivir y les pidieron hablar, pero no eran capaces, sólo emitían rugidos, graznidos y aullidos.

Así, surgió la idea del ser humano. Tomaron tierra y los moldearon con dos piernas, dos brazos y un rostro alargado. Sin embargo, se derritieron y no alcanzaron a proferir ninguna palabra. Entonces, procedieron a realizar seres de madera que pudieron moverse y hablar. No obstante, eran criaturas vacías y de corazón ingrato que no agradecieron haber sido creados.

Hurakán y Kukulkán se enojaron. Enviaron fuertes vientos y tormentas que arrasaron con todo. Los pocos que lograron sobrevivir, se convirtieron en monos que olvidaron haber sido humanos. Después, los dioses se retiraron, hasta que un tiempo después llegaron un coyote, un zorro, un loro y un cuervo para mostrarles granos amarillos que habían surgido en la tierra. De esta manera, supieron que el maíz sería la carne de la nueva humanidad que podría iluminar el mundo con su lenguaje. Narrado en el Popol Vuh, este mito presenta una serie de elementos simbólicos que lo conectan con otras cosmogonías. No obstante, posee una identidad propia basada en la importancia del lenguaje y la relación con la naturaleza.

Aquí también se explica el origen del hombre. Lo interesante es que los humanos surgieron a base de prueba y error, hasta que los dioses descubrieron el mejor elemento para darle forma a su invención.

El punto central es que la verdadera humanidad sólo es posible cuando se encuentra el equilibrio entre lo divino y lo terrestre, simbolizado en el maíz, el alimento sagrado.

Este relato refleja una visión del mundo donde los dioses, los humanos y la naturaleza están intrínsecamente conectados en un ciclo de creación, destrucción y renovación.

3. Mito de creación del mundo en la cosmovisión guaraní

Al principio solo existía Ñamandú, el Gran Espíritu creador, quien flotaba en el vacío acompañado de la sabiduría, el amor y la palabra. Desde su propio ser, generó la luz primordial y creó su morada en el cielo. Para sostenerse, hizo cuatro columnas sagradas en los puntos cardinales, con las cuales dio estabilidad al universo.

Luego creó el mundo y a los primeros dioses auxiliares: Karai(fuego),Jakairá(aire),Tupã(trueno) y ÑamandúTatá (luz del sol), quienes ayudarían a mantener el equilibrio. Después, formó la Tierra y el agua, estableciendo ríos, montañas y bosques.

Para dar vida al mundo, Ñamandú creó a los primeros humanos, los Abá, a quienes les otorgó alma y lenguaje, asegurando que tuvieran una conexión espiritual con la divinidad. Sin embargo, el equilibrio fue perturbado por la maldad y la desobediencia de ciertos seres, lo que llevó a la primera gran catástrofe.

Como castigo, Tupã envió lluvias y tormentas para purificar la Tierra, en un diluvio que destruyó gran parte de la humanidad. No obstante, algunos sobrevivieron y fueron los ancestros de los guaraníes, quienes recibieron el mandato de buscar la "Tierra sin Mal", un lugar de armonía eterna.

Los guaraníes son un pueblo indígena originario de América del Sur que se extendió desde el Amazonas hasta el Río de la Plata. Hoy en día viven principalmente en Paraguay.

Su mito de la creación presenta una cosmovisión donde la palabra, la naturaleza y la moralidad están profundamente entrelazadas.

Se destaca la importancia del equilibrio, la conexión con los elementos y la constante búsqueda de la "Tierra sin Mal" como un ideal de vida en armonía.

Aunque comparte estructuras con otros mitos cosmogónicos, su énfasis en la relación entre el hombre y la naturaleza lo diferencia, reflejando la espiritualidad de los guaraníes.

4. Mito de la creación del mundo (Japón)

En el principio, el universo era un caos sin forma, una masa informe similar a un océano de niebla. De este caos surgieron los primeros dioses primordiales, quienes poco a poco dieron estructura al cosmos. Sin embargo, eran entidades etéreas y no intervinieron activamente en la creación del mundo.

Con el tiempo, nacieron dos deidades fundamentales: Izanagi eIzanami, encargados de dar forma a la Tierra. Recibieron de los dioses superiores una lanza sagrada adornada con joyas, llamada Ame no Nuboko, con la que removieron las aguas caóticas. Al retirar la lanza, las gotas que cayeron formaron la primera isla: Onogoro.

Izanagi e Izanami descendieron a esta isla y se unieron en matrimonio para continuar con la creación del mundo. De su unión nacieron las islas del archipiélago japonés y posteriormente otras deidades, incluyendo a los dioses del viento, los mares, las montañas y el fuego.

El nacimiento del dios del fuego, Kagutsuchi, fue trágico. Sus llamas hirieron gravemente a Izanami, quien murió y descendió al Yomi, el inframundo.

Devastado, Izanagi intentó rescatarla, pero al verla convertida en un ser putrefacto, huyó horrorizado y selló la entrada al mundo de los muertos con una roca gigante.

Para purificarse tras su visita al Yomi, Izanagi se sumergió en un río y así nacieron las deidades más importantes del panteón sintoísta:

  • Amaterasu, diosa del sol.
  • Tsukuyomi, dios de la luna.
  • Susanoo, dios de las tormentas y el mar.

Amaterasu se convirtió en la gobernante del cielo y su linaje divino daría origen a los emperadores de Japón. El mito de la creación japonés es una historia que combina tragedia y purificación. Se diferencia de otras mitologías al poner énfasis en el concepto de la pureza y la relación entre los dioses y el linaje imperial.

Aunque comparte motivos universales como el caos primordial, la formación del mundo desde un océano primigenio y el descenso al inframundo, su estructura y simbolismo están profundamente ligados a la visión sintoísta del mundo. Así, la armonía, el respeto por la naturaleza y la conexión con lo divino resultan fundamentales.

5. Creación del mundo según los Vikingos

En la mitología nórdica el mundo surge del caos primordial representado por el Ginnungagap, un vasto abismo que existía antes de la creación. A un lado del abismo estaba Muspelheim, el reino del fuego, y al otro Niflheim, el reino del hielo.

Cuando los hielos de Niflheim entraron en contacto con las llamas de Muspelheim se derritieron y de las gotas surgió Ymir, el primer ser, un gigantesco y poderoso jotun (gigante de escarcha). De su sudor nacieron otros gigantes.

Poco después del hielo también emergió Audhumbla, una vaca gigante que con su leche alimentó a Ymir. Audhumbla lamió la escarcha salada hasta revelar a Buri, el primer dios, quien tuvo un hijo llamado Bor, padre de los dioses OdínVili y Vé.

Los dioses, al ver el caos en el que vivían, decidieron acabar con Ymir. Al matarlo, su sangre ahogó a casi todos los gigantes de escarcha, excepto unos pocos que lograron huir. Con su cuerpo, crearon el mundo:

  • Su carne formó la tierra.
  • Su sangre se convirtió en los mares y los ríos.
  • Sus huesos dieron origen a las montañas.
  • Su cráneo formó el cielo, sostenido por cuatro enanos llamados NordriSudriAustri y Vestri. (norte, sur, este y oeste).
  • Su cerebro fue arrojado al aire y se convirtió en las nubes.
  • Sus cejas se usaron para crear Midgard, el mundo de los humanos.

Luego, los dioses tomaron chispas de Muspelheim y las dispusieron en el cielo, creando el sol, la luna y las estrellas.

Para poblar Midgard, Odín y sus hermanos encontraron dos troncos y les dieron vida: Ask y Embla, los primeros humanos. Finalmente, establecieron Asgard, el reino de los dioses, conectándolo con Midgard a través del Bifröst, el puente arcoíris.

El mito nórdico de la creación presenta una visión donde el caos, el sacrificio y la inevitabilidad del destinoson fundamentales.

Comparte con muchas otras culturas la idea de que la creación surge del desorden, de un ser primordial sacrificado y de la interacción entre fuerzas opuestas. Esta narrativa resalta la visión vikinga del mundo como un lugar de lucha constante, donde incluso los dioses están sujetos al destino.

6. Creación del mundo (Egipto)

En la mitología egipcia, la creación del mundo varía según las distintas ciudades y sus deidades principales. Sin embargo, la versión más extendida proviene de la cosmogonía heliopolitana, centrada en el dios Atum.

Al principio, existía solo el Nun, un océano primordial infinito, oscuro y caótico. De este océano emergió Atum, el dios creador, quien se generó a sí mismo. Al estar solo, escupió y de su fluido nacieron Shu (el aire) y Tefnut (la humedad).

Estos dos dioses engendraron a Geb (la tierra) y Nut (el cielo), quienes al principio estaban entrelazados. Sin embargo, Shu los separó, levantando a Nut sobre él y dejando a Geb abajo, estableciendo así el cielo y la tierra.

De la unión de Geb y Nut nacieron cuatro hijos:

  1. Osiris: dios de la fertilidad y el más justo.
  2. Isis: diosa de la magia y la maternidad.
  3. Seth: dios del caos y la destrucción.
  4. Neftis: diosa de la protección y lo oculto.

Así quedó establecido el orden cósmico, donde cada dios desempeñaba su papel en el mantenimiento del equilibrio universal. El mito egipcio de la creación es un relato de orden y equilibrio, en el que el universo surge del caos acuático y se organiza mediante la acción de un dios creador.

Su estructura es similar a otras cosmogonías, especialmente en la separación de cielo y tierra, el nacimiento de deidades a partir de un ser primordial y el establecimiento del orden frente al caos.

La fuerte influencia de la naturaleza egipcia (el Nilo, las estaciones, el desierto) hace que esta narración refleje la importancia de la renovación cíclica. Asimismo, presenta la lucha constante entre el orden y la destrucción.

7. Creación del mundo en la cosmovisión hindú

La cosmogonía hindú presenta múltiples relatos sobre la creación del mundo, pero uno de los más importantes es el del huevo cósmico y Brahma.

Al inicio de los tiempos, sólo existía un océano primordial y un vacío infinito. En este vacío flotaba Hiranyagarbha (el huevo de oro) que contenía el germen del universo. Allí, tras un largo periodo, surgió Brahma, el dios creador. Cuando rompió el huevo, su mitad superior se convirtió en el cielo y la inferior en la tierra.

Luego creó a los dioses, los asuras (seres demoníacos) y los elementos del universo: el sol, la luna, los océanos, los ríos, las montañas y los seres vivos. De su mente nacieron los primeros humanos y de su cuerpo surgieron las castas sociales:

  • De su boca, los brahmanes (sacerdotes).
  • De sus brazos, los kshatriyas (guerreros).
  • De sus muslos, los vaishyas (comerciantes).
  • De sus pies, los shudras (sirvientes).

Otra versión del mito es la del sacrificio de Púrusha, donde el gigante cósmico es desmembrado por los dioses y a partir de su cuerpo se crean el cielo, la tierra, los ríos y los hombres.

También existe la tradición de la tríada (Trimurti), donde:

  • Brahma crea el mundo.
  • Vishnu lo preserva.
  • Shiva lo destruye para dar paso a una nueva creación.

Este ciclo de creación, preservación y destrucción es infinito, lo que refuerza la idea del tiempo cíclico en la filosofía hindú.

El mito de la creación hindú se distingue por su visión cíclica del tiempo, donde el universo es creado, destruido y recreado en un eterno proceso de transformación.

Su estructura tiene similitudes con muchas otras mitologías, especialmente en la presencia del huevo cósmico, el océano primordial y el sacrificio de un ser primigenio.

Sin embargo, su énfasis en los ciclos cósmicos y la importancia de la Trimurti lo hacen único y profundamente ligado a la filosofía del karma y la reencarnación

Características

En general, los mitos cosmogónicos comparten una serie de características en común, sin importar la diferencia de tiempo o espacio entre las culturas.

Explican el origen del mundo

  • Relatan cómo el universo, la naturaleza y los seres humanos fueron creados.
  • Presentan el orden del caos, estableciendo estructuras cósmicas (cielo, tierra, océanos).

Presencia de elementos primordiales

  • Los mitos comienzan con la idea de un vacío, caos, océano o huevo.

Intervención de seres divinos o sobrenaturales

  • Dioses creadores, demiurgos o fuerzas primordiales dan forma al universo.
  • En algunos relatos, los dioses emergen del caos y crean el mundo.

Uso de la palabra

  • La creación puede darse a través del verbo divino o puede ocurrir mediante un acto divino, como el sacrificio de un ser primordial.

Creación del ser humano

  • En muchos mitos, la humanidad es creada como un acto especial de los dioses. El material de creación varía, pueden ser partes de un dios o ser primordial, así como elementos como madera, maíz o barro

Relación con la estructura del cosmos

  • Explican la separación entre cielo, tierra e inframundo.
  • Introducen conceptos como los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) o la jerarquía de los seres vivos.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Argumentación y justificación

 Argumentar en literatura es aportar razones y pruebas para defender o refutar una idea o punto de vista sobre una obra literaria, buscando convencer o persuadir al lector. Esto implica analizar el texto, ya sea el argumento de la trama o la tesis de un ensayo literario, para construir un razonamiento que sostenga una interpretación o conclusión. 

Palabras y frases clave para la argumentación

  • Para introducir: "En primer lugar", "por un lado", "es evidente que", "parece claro que".
  • Para añadir ideas: "Además", "asimismo", "igualmente".
  • Para contrastar: "Sin embargo", "no obstante", "a pesar de que", "aunque".
  • Para indicar causa: "Porque", "pues", "puesto que".
  • Para indicar consecuencia: "Por consiguiente", "por lo tanto", "en consecuencia".
  • Para concluir: "En conclusión", "para finalizar", "en definitiva", "por todo ello".
  • Para expresar certeza: "Es necesario", "todos sabemos que", "está demostrado que". 
Cómo justificar una respuesta en literatura
  • Ofrecer una interpretación: Primero, expón tu opinión o conclusión sobre un aspecto de la obra. Por ejemplo: "El personaje de Hamlet se siente abrumado por la indecisión".
  • Usar evidencia textual: Apoya tu afirmación con pruebas concretas de la obra.
    • Citas directas: "Como dice el mismo Hamlet, 'Ser o no ser, esa es la cuestión'".
    • Descripciones: Describe una escena o una característica del personaje que apoye tu punto.
    • Análisis del contexto: Menciona cómo un evento o un diálogo en particular afecta al personaje o a la trama.
  • Explicar la conexión: No te limites a presentar la evidencia. Debes explicarle al lector cómo esa cita, descripción o evento demuestra tu interpretación. Por ejemplo: "Esta famosa cita demuestra su estado de conflicto interno y su incapacidad para actuar, lo que justifica la idea de que su indecisión es uno de los motores principales de la obra".
  • Evitar el resumen: Justificar no es lo mismo que contar la historia. Se trata de usar la historia como prueba de tu argumento, no de simplemente volver a narrar los hechos.
  • Ser convincente: El objetivo es que tu análisis sea creíble y se sienta lógico, mostrando que tu respuesta es pertinente y está bien fundamentada. 
Ejemplo:
"un concierto de varios relojes"
Esta cita hace referencia a una imagen auditoiva ya que el lector puede imaginar el
 sonido que producen los relojes al sonar en forma coordinada todos juntos como si
 fueran una orquesta. Su sonido es armónico, musical como si en lugar de relojes
 fueran instrumentos musicales sonando al mismo tiempo. A su vez, constituye una 
metáfora, los relojes producen un sonido al dar la hora que se asemeja al de un
 concierto, hay musicalidad en ese sonido. Los relojes suenan como si fueran 
instrumentos musicales, se los vincula en forma connotativa de esa manera. 
Lo que están haciendo esos relojes es dando la hora pero su sonido en conjunto 
genera otra idea. Por lo tanto se reconocen dos recursos literarios: imagen 
sensorial auditiva y metáfora.