domingo, 24 de noviembre de 2024

Cuadro comparativo entre "El Quijote" y "Amadís de Gaula"

                                Amadís de Gaula                                              Don Quijote de la Mancha

Género literario    Novela de caballerías clásica          Parodia de la novela de caballerías 
Autor / Autoría     


Garci Rodríguez de Montalvo
(parte significativa) /
 carácter anónimo en orígenes 


           

                     Miguel de Cervantes Saavedra 



Fecha / Contexto históricoSiglo XVI (caballerías medievales) 

Principios del siglo XVII (Siglo de Oro Español) 


Protagonista         héroe
Amadís: caballero ideal, noble, valiente

               

           
               Don Quijote / Alonso Quijano: un hidalgo                            envejecido, idealista, muchas
                                   veces ridículo 


Dama / Amor idealizadoOriana (princesa)                                        

                                          Dulcinea del Toboso (Aldonza                                                                           Lorenzo),dama
                                                 idealizada por Quijote, labradora.



Escudero       Gandalín, un escudero noble.                     Sancho Panza, campesino práctico y realista 


Tipo de aventuras  


 Aventuras fantásticas, mágicas y         caballerescas 


Aventuras absurdas, grotescas, trágico-cómicas 



Estructura de la obra



Mundo abierto, descendencia (Amadís tiene continuaciones con hijos) 



Aventuras intercaladas, episodios muy variados.


Final del héroeAmadís generalmente no muere en las versiones clásicas de sus libros Don Quijote muere (en cama) al final, según algunas interpretaciones. 



Valores / Temas principales



Honor, fama, servicio a la dama, identidad caballeresca 



Crítica de los ideales caballerescos, realidad vs fantasía, locura, identidad. 



Monstruos /enemigos



Gigantes, seres míticos, magia propia de novelas de caballería 



Molinos de viento (símbolo), ovejas, situaciones ridículas, no monstruos literales 



Lugar de las aventuras



Castillos, reinos lejanos, tierras fantásticas 



Campos de La Mancha, ventas, mundo real transformado por la mente de Quijote 



Relación entre las obras



Obra modelo de caballerías, influyente en la tradición literaria 



Cervantes la parodia directamente; Don Quijote imita a Amadís y hace referencia a él muchas veces. 

jueves, 7 de noviembre de 2024

Argumentación y justificación

 Argumentar en literatura es aportar razones y pruebas para defender o refutar una idea o punto de vista sobre una obra literaria, buscando convencer o persuadir al lector. Esto implica analizar el texto, ya sea el argumento de la trama o la tesis de un ensayo literario, para construir un razonamiento que sostenga una interpretación o conclusión. 

Palabras y frases clave para la argumentación

  • Para introducir: "En primer lugar", "por un lado", "es evidente que", "parece claro que".
  • Para añadir ideas: "Además", "asimismo", "igualmente".
  • Para contrastar: "Sin embargo", "no obstante", "a pesar de que", "aunque".
  • Para indicar causa: "Porque", "pues", "puesto que".
  • Para indicar consecuencia: "Por consiguiente", "por lo tanto", "en consecuencia".
  • Para concluir: "En conclusión", "para finalizar", "en definitiva", "por todo ello".
  • Para expresar certeza: "Es necesario", "todos sabemos que", "está demostrado que". 
Cómo justificar una respuesta en literatura
  • Ofrecer una interpretación: Primero, expón tu opinión o conclusión sobre un aspecto de la obra. Por ejemplo: "El personaje de Hamlet se siente abrumado por la indecisión".
  • Usar evidencia textual: Apoya tu afirmación con pruebas concretas de la obra.
    • Citas directas: "Como dice el mismo Hamlet, 'Ser o no ser, esa es la cuestión'".
    • Descripciones: Describe una escena o una característica del personaje que apoye tu punto.
    • Análisis del contexto: Menciona cómo un evento o un diálogo en particular afecta al personaje o a la trama.
  • Explicar la conexión: No te limites a presentar la evidencia. Debes explicarle al lector cómo esa cita, descripción o evento demuestra tu interpretación. Por ejemplo: "Esta famosa cita demuestra su estado de conflicto interno y su incapacidad para actuar, lo que justifica la idea de que su indecisión es uno de los motores principales de la obra".
  • Evitar el resumen: Justificar no es lo mismo que contar la historia. Se trata de usar la historia como prueba de tu argumento, no de simplemente volver a narrar los hechos.
  • Ser convincente: El objetivo es que tu análisis sea creíble y se sienta lógico, mostrando que tu respuesta es pertinente y está bien fundamentada. 
Ejemplo:
"un concierto de varios relojes"
Esta cita hace referencia a una imagen auditoiva ya que el lector puede imaginar el
 sonido que producen los relojes al sonar en forma coordinada todos juntos como si
 fueran una orquesta. Su sonido es armónico, musical como si en lugar de relojes
 fueran instrumentos musicales sonando al mismo tiempo. A su vez, constituye una 
metáfora, los relojes producen un sonido al dar la hora que se asemeja al de un
 concierto, hay musicalidad en ese sonido. Los relojes suenan como si fueran 
instrumentos musicales, se los vincula en forma connotativa de esa manera. 
Lo que están haciendo esos relojes es dando la hora pero su sonido en conjunto 
genera otra idea. Por lo tanto se reconocen dos recursos literarios: imagen 
sensorial auditiva y metáfora.

martes, 29 de octubre de 2024

La revolución mexicana

 

  • La Revolución Mexicana fue un conflicto armado que tuvo lugar en México entre 1910 y 1920.
  • Fue una revolución social y política que tuvo como objetivo transformar la sociedad mexicana de finales del siglo XIX, caracterizada por la inequidad social y la opresión política.
  • El conflicto armado se inició el 20 de noviembre de 1910, con el levantamiento del general Francisco I. Madero en la Ciudad de México contra el gobierno de Porfirio Díaz, y culminó el 21 de mayo de 1920, con la toma de la Ciudad de México por el general Álvaro Obregón.
  • Durante la Revolución Mexicana se sucedieron diversos episodios de violencia y guerrillas en todo el territorio nacional, que tuvieron como protagonistas a numerosos caudillos regionales y a los ejércitos federales y constitucionalistas.
  • La Revolución Mexicana fue causada por una combinación de factores políticos, sociales y económicos. Los factores políticos incluyeron el régimen represivo de Porfirio Díaz, la falta de democracia en México y el creciente descontento del pueblo mexicano.

    Los factores sociales incluyeron las malas condiciones de los campesinos y trabajadores, los altos niveles de desigualdad y el abuso de la población indígena.

  • Los factores económicos incluyeron la dependencia del país de la inversión extranjera, la falta de industrialización y la falta de oportunidades económicas.

  • La Revolución Mexicana fue liderada por una serie de figuras importantes, como Francisco Madero, Emiliano Zapata, Pancho Villa y Venustiano Carranza.

    Madero fue el principal instigador de la Revolución, Zapata dirigió el levantamiento campesino en el sur, Villa dirigió la guerra de guerrillas en el norte y Carranza fue el primer presidente del gobierno mexicano posrevolucionario.

  • La Revolución Mexicana resultó en el derrocamiento del régimen de Díaz, el establecimiento de un nuevo gobierno y el surgimiento de México como una nación moderna. La Revolución también tuvo una serie de importantes consecuencias sociales y económicas, incluida la redistribución de la tierra, la institución de reformas como la jornada laboral de 8 horas y el surgimiento de la clase trabajadora.



  • "No oyes ladrar los perros" Juan Rulfo

     —Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de

    algo o si ves alguna luz en alguna parte.

    —No se ve nada.

    —Ya debemos estar cerca.

    —Sí, pero no se oye nada.

    —Mira bien.

    —No se ve nada.

    —Pobre de ti, Ignacio.

    La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de

    arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según

    avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante.

    La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda.

    —Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas

    las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros. Acuérdate

    que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del monte. Y desde qué

    horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio.

    —Sí, pero no veo rastro de nada.

    —Me estoy cansando.

    —Bájame.

    El viejo se fue reculando hasta encontrarse con el paredón y se

    recargó allí, sin soltar la carga de sus hombros. Aunque se le doblaban

    las piernas, no quería sentarse, porque después no hubiera podido

    levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas antes, le habían

    ayudado a echárselo a la espalda. Y así lo había traído desde entonces.

    — ¿Cómo te sientes?

    —Mal.

    Hablaba poco. Cada vez menos. En ratos parecía dormir. En ratos

    parecía tener frío. Temblaba. Sabía cuándo le agarraba a su hijo el

    temblor por las sacudidas que le daba, y porque los pies se le encajaban

    en los ijares como espuelas. Luego las manos del hijo, que traía

    trabadas en su pescuezo, le zarandeaban la cabeza como si fuera una

    sonaja.

    Él apretaba los dientes para no morderse la lengua y cuando

    acababa aquello le preguntaba:

    — ¿Te duele mucho?

    —Algo —contestaba él.

    Primero le había dicho: «Apéame aquí... Déjame aquí... Vete tú

    solo. Yo te alcanzaré mañana o en cuanto me reponga un poco.» Se lo

    había dicho como cincuenta veces. Ahora ni siquiera eso decía.

    Allí estaba la luna. Enfrente de ellos. Una luna grande y colorada

    que les llenaba de luz los ojos y que estiraba y oscurecía más su sombra

    sobre la tierra.

    —No veo ya por dónde voy —decía él.

    Pero nadie le contestaba.

    El otro iba allá arriba, todo iluminado por la luna, con su cara

    descolorida, sin sangre, reflejando una luz opaca. Y él acá abajo.

    —¿Me oíste, Ignacio? Te digo que no veo bien. Y el otro se quedaba

    callado.

    Siguió caminando, a tropezones. Encogía el cuerpo y luego se

    enderezaba para volver a tropezar de nuevo.

    —Éste no es ningún camino. Nos dijeron que detrás del cerro

    estaba Tonaya. Ya hemos pasado el cerro. Y Tonaya no se ve, ni se oye

    ningún ruido que nos diga que está cerca. ¿Por qué no quieres decirme

    que ves, tú que vas allá arriba, Ignacio?

    —Bájame, padre.

    —¿Te sientes mal?

    —Sí.

    —Te llevaré a Tonaya a como dé lugar. Allí encontraré quien te

    cuide. Dicen que allí hay un doctor. Yo te llevaré con él. Te he traído

    cargando desde hace horas y no te dejaré tirado aquí para que acaben

    contigo quienes sean.

    Se tambaleó un poco. Dio dos o tres pasos de lado y volvió a

    enderezarse.

    —Te llevaré a Tonaya.

    —Bájame.

    Su voz se hizo quedita, apenas murmurada:

    —Quiero acostarme un rato.

    —Duérmete allí arriba. Al cabo te llevo bien agarrado.

    La luna iba subiendo, casi azul, sobre un cielo claro. La cara del

    viejo, mojada en sudor, se llenó de luz. Escondió los ojos para no mirar

    de frente, ya que no podía agachar la cabeza agarrotada entre las

    manos de su hijo.

    —Todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago por su difunta

    madre. Porque usted fue su hijo. Por eso lo hago. Ella me reconvendría

    si yo lo hubiera dejado tirado allí, donde lo encontré, y no lo hubiera

    recogido para llevarlo a que lo curen, como estoy haciéndolo. Es ella la

    que me da ánimos, no usted. Comenzando porque a usted no le debo

    más que puras dificultades, puras mortificaciones, puras vergüenzas.

    Sudaba al hablar. Pero el viento de la noche le secaba el sudor. Y

    sobre el sudor seco, volvía a sudar.

    —Me derrengaré, pero llegaré con usted a Tonaya, para que le

    alivien esas heridas que le han hecho. Y estoy seguro de que, en cuanto

    se sienta usted bien, volverá a sus malos pasos. Eso ya no me importa.

    Con tal que se vaya lejos, donde yo no vuelva a saber de usted. Con tal

    de eso... Porque para mí usted ya no es mi hijo. He maldecido la sangre

    que usted tiene de mí. La parte que a mí me tocaba la he maldecido. He

    dicho: «¡Que se le pudra en los riñones la sangre que yo le di!» Lo dije

    desde que supe que usted andaba trajinando por los caminos, viviendo

    del robo y matando gente... Y gente buena. Y si no, allí está mi

    compadre Tranquilino. El que lo bautizó a usted. El que le dio su

    nombre. A él también le tocó la mala suerte de encontrarse con usted.

    Desde entonces dije: «Ése no puede ser mi hijo.»

    —Mira a ver si ya ves algo. O si oyes algo. Tú que puedes hacerlo

    desde allá arriba, porque yo me siento sordo.

    —No veo nada.

    —Peor para ti, Ignacio.

    —Tengo sed.

    —¡Aguántate! Ya debemos estar cerca. Lo que pasa es que ya es

    muy noche y han de haber apagado la luz en el pueblo. Pero al menos

    debías de oír si ladran los perros. Haz por oír.

    —Dame agua.

    —Aquí no hay agua. No hay más que piedras. Aguántate. Y aunque

    la hubiera, no te bajaría a tomar agua. Nadie me ayudaría a subirte otra

    vez y yo solo no puedo.

    —Tengo mucha sed y mucho sueño.

    —Me acuerdo cuando naciste. Así eras entonces. Despertabas con

    hambre y comías para volver a dormirte. Y tu madre te daba agua,

    porqué ya te habías acabado la leche de ella. No tenías llenadero. Y eras

    muy rabioso. Nunca pensé que con el tiempo se te fuera a subir aquella

    rabia a la cabeza... Pero así fue. Tu madre, que descanse en paz, quería

    que te criaras fuerte. Creía que cuando tú crecieras irías a ser su sostén.

    No te tuvo más que a ti. El otro hijo que iba a tener la mató. Y tú la

    hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a estas alturas.

    Sintió que el hombre aquel que llevaba sobre sus hombros dejó de

    apretar las rodillas y comenzó a soltar los pies, balanceándolos de un

    lado para otro. Y le pareció que la cabeza, allá arriba, se sacudía como

    si sollozara.

    Sobre su cabello sintió que caían gruesas gotas, como de lágrimas.

    — ¿Lloras, Ignacio? Lo hace llorar a usted el recuerdo de su madre,

    ¿verdad? Pero nunca hizo usted nada por ella. Nos pagó siempre mal.

    Parece que, en lugar de cariño, le hubiéramos retacado el cuerpo de

    maldad. ¿Y ya ve? Ahora lo han herido. ¿Qué pasó con sus amigos? Los

    mataron a todos. Pero ellos no tenían a nadie. Ellos bien hubieran

    podido decir: «No tenemos a quién darle nuestra lástima.» ¿Pero usted,

    Ignacio?

    Allí estaba ya el pueblo. Vio brillar los tejados bajo la luz de la luna.

    Tuvo la impresión de que lo aplastaba el peso de su hijo al sentir que las

    corvas se le doblaban en el último esfuerzo. Al llegar al primer tejaban,

    se recostó sobre el pretil de la acera y soltó el cuerpo, flojo, como si lo

    hubieran descoyuntado.

    Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido

    sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes

    ladraban los perros.

    — ¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo—. No me ayudaste ni siquiera

    con esta esperanza.

    Juan Rulfo, El llano en llamas, 1953

    domingo, 29 de septiembre de 2024

    Síntesis argumental de "Bodas de sangre"

    Esta pieza teatral se divide en 3 actos y, el primero de ellos, cuenta con tres cuadros.

    Este acto comienza con una conversación llevada a cabo por El Novio y su madre ya que él tiene intención de pedirle matrimonio a su novia. Antes de terminar la conversación, el hijo le pedirá una navaja a la madre pero, al final, ella se negará porque recordará la muerte tan violenta que vivieron sus otros hijos y su marido.

    En cuanto El Novio desaparece de escena, la madre empezará a hablar con una vecina sobre su futura nuera. Ella todavía no la conoce pero la vecina sí y le cuenta que, anteriormente, fue la novia de Leonardo Félix, el hijo de la familia que causó la muerte de sus propios hijos y de su marido. Aunque la madre se preocupa, después decide no darle más importancia al asunto porque ya hace muchos años de este crimen.

    En este primer acto nos encontramos con una canción que entona la suegra de Leonardo para acunar a su hijo. Esta canción no es más que un presagio de lo que ocurrirá; aquí un fragmento:

    Las patas heridas,

    Las crines heladas,

    dentro de los ojos

    un puñal de plata.

    Bajaba al río.

    ¡Ay, cómo bajaban!

    La sangre corría

    Más fuerte que el agua.

    Al finalizar este acto, Leonardo se entera de que su exnovia, La Novia, está a punto de casarse y su nueva mujer se entera en ese momento que ella fue la antigua novia de su actual marido.

     En el Acto 2 Lorca nos narra el viaje que El Novio emprende con su madre para ir a pedirle la mano a su novia. Tienen que viajar por un terreno muy ancho ya que el padre de La Novia vive en los secanos. El hombre aceptará la proposición de matrimonio y La Novia también la aceptará.

    El Novio, en su visita, le habrá llevado algunos regalos a su futura esposa y, en cuanto se marcha de la casa, la criada arde en deseos de ver qué le ha regalado. Sin embargo, La Novia no tiene ningún interés en abrir los regalos y la criada detecta que esa falta de interés puede deberse a que, en realidad, no tiene ganas de casarse.

    La criada le contará que a las 3 de la madrugada vio a Leonardo, su exnovio, en la ventana de su casa, subido sobre su caballo. La Novia no le creerá a la mujer pero, por la noche, se asomará a la ventana y se encontrará con que, efectivamente, Leonardo está allí. Él no se da cuenta de que ella le ha visto pero La Novia se quedará con la incertidumbre en su interior.

    Justamente el día antes de la boda nos encontramos con una escena muy reveladora: la criada estará haciéndole las pruebas de peinado a La Novia y esta, en lugar de estar ilusionada y feliz, se mostrará muy molesta y disgustada. Cuando la criada le pregunta qué es lo que le sucede, la chica admitirá que, aunque quiere a El Novio, lo cierto es que el paso del matrimonio le da un poco de miedo ya que es un paso importante y definitivo.

    El día de la boda, el primer invitado que llega a la celebración no es, ni más ni menos, que el mismo Leonardo. En cuanto ve a La Novia le preguntará qué significó él para ella, una pregunta que hará tambalear a la chica y por la que le acabará pidiendo que se marche. La criada intentará interrumpir esta conversación pero no hará falta porque Leonardo termina dejándole vía libre a La Novia para que se case diciéndole:

    Yo me casé.

    Cásate tú ahora.

    Y para terminar este resumen de "Bodas de sangre" tenemos que situarnos ahora en el Acto 3, es decir, en el desarrollo final de la trama. Estamos en el día de la boda, los novios ya se han dado el "Sí, quiero" y nos encontramos en medio del banquete y de la celebración. La Novia, en un momento dado, le dice a su recién estrenado marido que tiene que descansar un rato porque está agotada, sin embargo, en realidad huirá con Leonardo.

    En cuanto El Novio se da cuenta del engaño, saldrá con su caballo a buscar a su mujer y al amante traidor. Se adentrará por los bosques y, en una escena, la Luna se personificará y le tenderá la mano al Novio diciéndole lo siguiente:

    ¿Quién se oculta? ¡Afuera digo!

    ¡No! ¡No podrán escaparse!

    Yo haré lucir al caballo

    una fiebre de diamante.

    Por tanto, la Luna nos revela que va a iluminar el bosque para que El Novio pueda ver mejor y encontrar a los dos traidores. En escena aparecerán los dos amantes huidos y La Novia dirá que no quiere volver con El Novio y que solo se irá con él si es a la fuerza. Termina afirmando que ama a Leonardo y que de él solo la muerte la podrá separar. Fuera de escena se oyen unos gritos y, finalmente, terminará entrando una mendiga que simbolizará la muerte.

    Más tarde, la mendiga acudirá a la casa de Los Novios e indicará a los familiares que se ha encontrado con dos hombres muertos en el bosque.

    El final de "Bodas de sangre" es la llegada de La Novia cubierta de sangre a la casa de su suegra. Dice que ha venido para que la maten por sus pecados pero que, por mucho que huyera con Leonardo, ella sigue siendo honrada. Defiende que ella no es así, que se ha dejado llevar por culpa de un hombre. Esta imagen de la mujer víctima del amor y de la pasión es aceptada por la suegra que termina abrazando a La Novia y llorando, junto a ella, la tragedia de la vida.

    Principales personajes de Bodas de Sangre
    • La Novia: es una mujer que se deja llevar por sus sentimientos sin tener en cuenta a los demás. Una persona impulsiva y con mucho carácter que es la desencadenante de toda la trama.
    • El Novio: es un hombre enamorado y con buenas intenciones que solamente quiere casarse con su novia. Pero al final será corrompido por el amor y por el dolor y terminará asesinando a Leonardo.
    • La madre: es un personaje que tiene un gran sentimiento de protección hacia sus hijos. Se vincula mucho con la fidelidad a la tierra, a la familia y a la sangre. Es una persona muy paciente, fuerte y valiente para que su familia es lo primero de todo.
    • La criada: es un personaje muy representativo de la época y también muy típico en el teatro español. Se trata de la "aliada" de la novia, de la consejera y la protectora. Una amiga-hermana que quiere lo mejor para ella y que se preocupa por su bienestar.
    • Padre de la novia: representa el "negocio" que había con las bodas y los matrimonios en la España de principios del XX. Y es que está más interesados en las tierras que tiene su futuro yerno que en la felicidad de su propia hija. Ni siquiera se percata de que su hija no está enamorada de él.
    • Leonardo: es un personaje egoísta y poco honrado. Por celos o por sentimiento de posesión, termina perjudicando la vida de La Novia y abandonando a su propia mujer. Es un personaje apasionado y que termina cometiendo el peor crimen que una persona puede hacer al asesinar a El Novio. Es importante destacar que Leonardo es el único personaje al que Lorca le pone un nombre propio y, por tanto, es un elemento imprescindible de la trama.

    Simbolismo en "Bodas de sangre"

     

    Colores
    En el Primer Cuadro aparece el color amarillo que anuncia la tragedia y acompaña a los presagios de muerte.
    El color rosa de la boda y de la casa de Leonardo simboliza la renovación de la vida y la esperanza de nuevas vidas.
    El color blanco del cuadro final es el color del rito funerario.
    El color azul oscuro del bosque y de las muchachas del coro representa el destino trágico, la fatalidad.
    El color rojo de la madeja simboliza la muerte.
    Caballo
    Es el símbolo de la pasión desenfrenada de Leonardo. Representa la fuerza y la virilidad y en ocasiones es el que trae la tragedia. La mención más significativa de este símbolo se encuentra en la nana del Segundo Cuadro del primer acto y con ella se augura el desenlace fatal de la obra.
    Árbol
    El bosque es un lugar sagrado, consagrado aquí a la luna. En él transcurre la pasión y el sacrificio.
    Cruz
    Es símbolo del sacrificio y del sufrimiento.
    Cuchillo
    Es un objeto pequeño, pero causa gran dolor. Es el símbolo de la tragedia. Es muerte y amenaza. La hoja corta representa el instinto y el impulso del hombre.
    Agua y sangre
    Representan la vida y la fertilidad, ya que riegan los campos y los cuerpos.
    Luna
    Representa la muerte en la figura de un leñador joven. Se vincula con la violencia y el correr de la sangre que esa violencia implica.
    Tierra
    Se identifica con la madre, ya que ambas dan vida y cuidan de los muertos.
    Madeja
    Simboliza el hilo de la vida. Junto al color rojo anuncia la tragedia.

    martes, 10 de septiembre de 2024

    Poemas de Walt Whitman para la creación del caligrama

     

    Canto a mí mismo»

    Me celebro y me canto a mí mismo.
    Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
    porque lo que yo tengo lo tienes tú
    y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
    Vago… e invito a vagar a mi alma.
    Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
    par ver cómo crece la hierba del estío.
    Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
    de esta tierra y de estos vientos.
    Me engendraron padres que nacieron aquí,
    de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
    de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.





    martes, 20 de agosto de 2024

    "Walking around" Pablo Neruda

     Sucede que me canso de ser hombre.

    Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
    marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
    navegando en un agua de origen y ceniza.

    El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
    Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
    sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
    ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

    Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
    y mi pelo y mi sombra.
    Sucede que me canso de ser hombre.

    Sin embargo sería delicioso
    asustar a un notario con un lirio cortado
    o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
    Sería bello
    ir por las calles con un cuchillo verde
    y dando gritos hasta morir de frío.

    No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
    vacilante, extendido, tiritando de sueño,
    hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
    absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

    No quiero para mí tantas desgracias.
    No quiero continuar de raíz y de tumba,
    de subterráneo solo, de bodega con muertos
    ateridos, muriéndome de pena.

    Por eso el día lunes arde como el petróleo
    cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
    y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
    y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

    Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
    a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
    a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
    a calles espantosas como grietas.

    Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
    colgando de las puertas de las casas que odio,
    hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
    hay espejos
    que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
    hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

    Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
    con furia, con olvido,
    paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
    y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
    calzoncillos, toallas y camisas que lloran
    lentas lágrimas sucias.

    lunes, 12 de agosto de 2024

    Biografía de Pablo Neruda

     https://www.youtube.com/watch?v=0OOkCcj-Vc0

    Poema 15 Pablo Neruda

     ME gustas cuando callas porque estás como ausente,
    y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
    Parece que los ojos se te hubieran volado
    y parece que un beso te cerrara la boca.


    Como todas las cosas están llenas de mi alma
    emerges de las cosas, llena del alma mía.
    Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
    y te pareces a la palabra melancolía

    .
    Me gustas cuando callas y estás como distante.
    Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
    Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
    déjame que me calle con el silencio tuyo.


    Déjame que te hable también con tu silencio
    claro como una lámpara, simple como un anillo.
    Eres como la noche, callada y constelada.
    Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.


    Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
    Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
    Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
    Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


                                                                                         

    Poema 20

     

    Poema 20

    Pablo Neruda

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,

    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.

    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

    La noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos

    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.

    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

    y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

    martes, 6 de agosto de 2024

    "Un perro andaluz" Luis Buñuel (película surrealista)


    https://www.youtube.com/watch?v=pF6hUwkgMbw

    Atención: no la miren si son sensibles o si les molestan las imágenes que puedan causar ansiedad. Hay escenas de desnudos.



    Tristán Tzará (ejemplo de poema dadaísta)

    los dientes hambrientos del ojo
    cubiertos de hollín de seda
    abiertos a la lluvia
    todo el año
    el agua desnuda
    oscurece el sudor de la frente de la noche
    el ojo está encerrado en un triángulo
    el triángulo sostiene otro triángulo

    el ojo a velocidad reducida
    mastica fragmentos de sueño
    mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

    el ruido ordenado en la periferia del resplandor
    es un ángel
    que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
    una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
    en su carne los gritos se filtran por los nervios
    que conducen la lluvia y sus dibujos
    las mujeres lo usan a modo de collar
    y despierta la alegría de los astrónomos

    todos lo toman por un juego de pliegues marinos
    aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

    su ojo solo se abre para el mío
    no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
    y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
    allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
    se encuentran en un soplido animal de hálito salino
    aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
    carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles



    Características dadaístas: ausencia de signos de puntuación, versos carentes de sentido y casi de significado, obra fruto de azar, no hay un tema ni un título.

    "Nocturnos" Juan Larrea (ejemplo de poema ultraísta)

    La noche ha abierto su paraguas
    Llueve
    Los pájaros de la lluvia
    picotean los trigos de los charcos
    Los árboles duermen
    sobre una pata
    Revoloteos, revoloteos
    Destartala un coche
    su estrépito final de endecasílabo
    Un hombre cruza como un mal pensamiento
    Los mosquitos de agua
    colmenean las luces
    Incendios de alas
    revoloteos
    Llueve

    Características ultraístas: ausencia de signos de puntuación, acumulación de metáforas y/o comparaciones, valoración de lo poético y simbólico, palabras inventadas usadas como si fueran reales, breve.

    "La muerte rosa" André Breton (ejemplo de poema surrealista)

    Los pulpos alados guiarán por última vez la barca cuyas
    velas están hechas de ese solo día hora a hora
    Es la velada única tras la cual sentirás subir por tus cabellos
    el sol blanco y negro
    De los calabozos rezumará un licor más fuerte que la muerte
    Cuando se la contempla desde lo alto de un precipicio
    Los cometas se posarán suavemente en los bosques antes
    de fulminarlos
    Y todo pasará dentro del amor indivisible
    Si el motivo de los ríos nunca desaparece
    Antes de que sea completamente de noche observarás
    La gran pausa de la plata
    Sobre un pescador en flor aparecerán las manos
    Que escribieron estos versos y que serán husos de plata también
    Y también golondrinas de plata sobre el oficio de la lluvia
    Verás el horizonte abrirse y de pronto habrá acabado el
    beso del espacio
    Pero el miedo ya no existirá más y los cristales del cielo y del mar
    Volarán por el viento con más fuerza que nosotros
    Qué haré yo con el temblor de tu voz
    Sonríe danzarina alrededor del único lustro que no caerá
    Trampa del tiempo
    Subiré los corazones de los hombres
    Para una suprema lapidación
    Mi hambre dará vueltas como un diamante demasiado tallado
    Trenzará los cabellos de su hijo el fuego
    Silencio y vida
    Pero los nombres de los amantes se olvidarán
    Como la adónica gota de sangre
    En la luz enloquecida
    Mañana engañarás a tu propia juventud
    A tu gran juventud luciérnaga
    Los ecos solos harán moldes de todos los lugares que existieron
    Y en la infinita vegetación transparente
    Te pasearás con la celeridad
    Que se pide a los animales de los bosques
    Acaso te desgranes entre mis despojos
    Sin verlos lo mismo que uno se arroja sobre un arma fluctuante
    Pero yo perteneceré al vacío semejante a los Peldaños
    De una escalera cuyo movimiento se llama muy penoso
    Para ti los perfumes desde entonces los perfumes prohibidos
    Lo angélico
    Bajo el musgo esponjoso y bajo tus pasos que no existen
    Mis sueños serán vanos y formales como el rumor de los
    párpados del agua en la sombra
    Me introduciré en los tuyos para sondear la profundidad
    de tus lágrimas
    Mis llamadas te dejarán dulcemente vacilante
    Y en el tren hecho de tortugas de hielo
    No tendrás que tirar de la señal de alarma
    Llegarás sola a esta playa perdida
    Dónde una estrella descenderá sobre tus equipajes de arena

    Características surrealistas: uso recurrente de imágenes oníricas e incluso pesadillescas, referencia al sueño, los ojos, elementos vinculados con precipicios, peñascos, imágenes angustiantes.